TDAH. Tratamiento y detección precoz

Las sospechas de que pueda existir un TDAH suelen producirse porque los adultos observamos una gran cantidad de posibles síntomas. Normalmente, se perciben despistes, dificultades de concentración, y una necesidad llamativa de movimiento y estimulación.

Juan C. Ripoll

Juan C. Ripoll

El trastorno por déficit de atención/hiperactividad es un problema que se origina en la infancia y que 

hace que algunas personas tengan dificultades para prestar atención, concentrarse o resistir a las distracciones.

 

Con mucha frecuencia también se muestran muy inquietas movidas o impulsivas en distintas situaciones. Todo ello les produce dificultades considerables en el rendimiento escolar, laboral o en las relaciones con los demás.

El TDAH está reconocido por la Organización Mundial de la Salud como un trastorno del neurodesarrollo. Algunos profesionales cuestionan la existencia de este trastorno, pero lo que parece innegable es que 

existe una cantidad notable de personas que presentan estas características: en torno al 7,2 % de la población

 

Esto ha hecho que en los últimos años se hayan propuesto distintos protocolos para su detección y tratamiento en el ámbito educativo.

Las personas con TDAH no tienen síntomas extraños o anómalos. Todos los comportamientos que se consideran síntomas del TDAH son, además, cosas que les suceden a la mayoría de la gente en alguna ocasión. Lo característico de las personas con TDAH es que todo eso les pasa con más frecuencia o intensidad.

La detección temprana del TDAH

Las sospechas de que pueda existir un TDAH suelen producirse porque los adultos observamos una gran cantidad de posibles síntomas. Normalmente, se perciben

  • despistes, 
  • dificultades de concentración, y
  • una necesidad llamativa de movimiento y estimulación.

Todo esto puede llevar a comportamientos molestos y hasta peligrosos, o una forma de actuar irreflexiva, sin tener en cuenta las consecuencias de lo que se hace.

 

Aun así, como hemos indicado, estos comportamientos no son extraños. Por ello, lo habitual es que aparezcan dudas: quizá esto es lo normal en los niños, quizá solo sean manifestaciones de pereza, de desmotivación o de falta de normas…

Como ayuda para establecer si puede ser razonable una sospecha de TDAH se han creado algunos cuestionarios que tratan de valorar si esos comportamientos pueden ser síntomas de este trastorno y si su intensidad puede ser excesiva. Entre estos cuestionarios tenemos, en español:

  • Cuestionario SNAP-IV.
  • ADHD rating scale o ADHD-RS.
  • Cuestionario Conners escolar revisado o EDAH.
  • Cuestionario de fortalezas y dificultades SDQ de Goodman.
  • Escalas Magallanes de detección del TDAH.

 

También ha habido intentos de detectar el TDAH mediante pruebas de ejecución continua (CPT o continuous performance tests). En estas pruebas se valora cómo se realiza una tarea monótona pero que requiere atención a lo largo del tiempo

El tratamiento del TDAH

Hay dos grandes tipos de tratamientos para el TDAH. 

  1. El primero es el de los tratamientos farmacológicos, en los que se pueden emplear distintos principios activos, siendo el metilfenidato el más utilizado en la infancia. 
  2. El segundo tipo de intervenciones es el de los tratamientos psicosociales o educativos, que son los que presentamos aquí. 

 

Los tratamientos educativos mejor investigados son:

  • Las intervenciones conductuales, en las que se establecen objetivos o normas y consecuencias por su cumplimiento o incumplimiento. Entre ellas tenemos los programas de fichas o puntos, el «coste de respuesta» o el «tiempo fuera». 
  • Los programas de entrenamiento familiar forman a los padres acerca de las características del TDAH, estrategias conductuales y de comunicación.
  • La autorregulación
    • Se enseña al alumno con TDAH a registrar y valorar en qué medida está cumpliendo sus objetivos
    • También se suelen utilizar autoinstrucciones, en las que se enseña cómo decirse a uno mismo lo que hay que hacer en cada momento.
  • La hoja de registro diario
    • Tiene algunas características de las intervenciones conductuales y otras de las de autorregulación. 
    • Consiste en seleccionar una pequeña cantidad de objetivos de mejora y registrar si el alumno los cumple en cada una de las clases que tiene a lo largo del día. Después esa información se transmite a la familia.
  • Entrenamiento en habilidades de organización: uso de la agenda y la carpeta, preparación del material escolar, gestión del tiempo, etc.
  • Adaptaciones metodológicas: modificaciones en la forma de enseñar y evaluar para ajustarlas a las características del alumnado con TDAH. Es común plantearles actividades breves o pruebas de evaluación breves y evitar el trabajo repetitivo.

 

Es bastante común que se combinen el tratamiento farmacológico y la intervención educativa. A esto se le llama tratamiento multimodal y es el que recomiendan bastantes expertos.

 

Finalmente, siempre hay que tener en cuenta que es muy habitual que las personas con TDAH tengan otros problemas añadidos como dislexia, problemas de ansiedad, trastornos del comportamiento, dificultades de lenguaje, de coordinación motriz o muchos otros. En estos casos es necesario tratar tanto el TDAH como los problemas que lo acompañan.

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