Qué es la educación emocional y cómo trabajarla

Rafael Bisquerra define la educación emocional como «un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral».

¿Qué es la educación emocional? ¿Cómo surgió? ¿Qué competencias abarca? A continuación, la respuesta a algunas de las preguntas más frecuentes que siempre te has hecho. 

¿Qué es la educación emocional?

Te habrás dado cuenta de que la educación emocional es un concepto muy de moda últimamente. O sea, todo el mundo habla sobre qué es y puede que te sientas un poco incómodo si no te ves capaz de aportar nada a la conversación. Por ello, este artículo te ayudará a comprender qué es eso de la educación emocional, las competencias emocionales, para qué sirven y cómo pueden ayudarte a que tú y los tuyos seáis más felices. 

 

Seguramente ya habrás leído alguna de las explicaciones de mano del investigador Rafael Bisquerra:

«La educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional

como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral».

Lo cierto es que la inteligencia emocional es una facultad de vital importancia en el ser humano. Es un hecho demostrado que desarrollar las habilidades emocionales y adquirir nuevas competencias resulta fundamental para el crecimiento personal y la felicidad. Por ello, el desarrollo de la propia inteligencia emocional debe comenzar en edades tempranas. Su desarrollo en el ámbito educativo escolar y familiar es cómo se concreta la educación emocional. 

¿Cómo surgió la educación emocional?

Es cierto que en las últimas décadas las investigaciones acerca de la inteligencia emocional y su aplicación en el ámbito educativo han copado las revistas de investigación en psicología. 

Sin embargo, ya a principios del siglo XX, unos investigadores llamados Simon y Binet afirmaron que el ser humano poseía dos tipos de inteligencia: una ideativa, la más estudiada hasta entonces, y otra instintiva, que en cierta forma, es la que actualmente se identificaría con la inteligencia emocional. 

Años más tarde, diferentes psicólogos de la época continuaron profundizando en los tipos de inteligencia humana. Thorndike habló de una inteligencia necesaria para llevarse bien con los demás. Después, en la época del conductismo, las investigaciones se estancaron y el tema de la inteligencia emocional y su aplicación en la educación perdió importancia. 

Hasta que en 1985, Wayne Payne realizó un estudio sobre la emoción que contradecía muchas de las ideas de la época. Payne fue el primero en utilizar el concepto de inteligencia emocional aunque no lo hizo tal y como lo conocemos ahora. 

Y podríamos decir que el gran bum de la inteligencia emocional llegó en 1990 de la mano de los ya famosos Mayer y Salovey, investigadores de las universidades de New Hampshire y Yale respectivamente. Su artículo «Inteligencia Emocional» se puede conseguir aquí por un módico precio. 

 

FECHAPrincipios del siglo XX19851990 
AUTORESSimon y BinetWayne PayneMayer y Salovey
IDEASDos tipos de inteligencia: ideativa e instintivaConcepto de «inteligencia emocional»IE como habilidad para manejar los sentimientos y emociones

A la hora de clasificar conceptualmente la inteligencia emocional, la comunidad científica admite dos modelos que son los más extendidos. Por una parte, están los modelos mixtos de inteligencia emocional y, por otra parte, los modelos de habilidad basados en el procesamiento de la información

1. Modelo mixto de Inteligencia Emocional

Es una visión muy amplia que concibe la inteligencia emocional como un compendio de rasgos estables de personalidad, competencias socio-emocionales, aspectos motivacionales y diversas habilidades cognitivas.

Este modelo fue muy extendido en 1995 gracias al trabajo de Daniel Goleman. 

 

2. Modelo de habilidad de Inteligencia Emocional

«Es una visión más restringida defendida por autores como Salovey y Mayer que conciben la IE como una inteligencia genuina basada en el uso adaptativo de las emociones y su aplicación a nuestro pensamiento. Para ellos, las emociones ayudan a resolver problemas y facilitan la adaptación al medio» (1).

Ambos enfoques son muy interesantes y merece la pena comprender los matices que las distinguen. Para saber más puedes leer este artículo de Extremera y Berrocal

Objetivos de la educación emocional

Lógicamente, dependiendo del enfoque conceptual con que se estudie la inteligencia emocional, los objetivos de la educación emocional serán parcialmente distintos. Así, desde un enfoque amplio, podrían enumerarse los siguientes objetivos de la educación emocional:

  1. Identificar y comprender mejor las emociones propias y ajenas. 
  2. Desarrollar la capacidad de regular las propias emociones en función de la información que nos han aportado. El fin que perseguimos no es otro que el de ser felices.
  3. Valorar nuestras cualidades positivas, percibir nuestros defectos y orientarlos al crecimiento de una buena autoestima. 
  4. Desarrollar nuestras habilidades sociales, para la vida y para el bienestar propio y de las personas que nos rodean. 

 

Para ello, se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones con el objetivo de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se le plantean en su vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social. En definitiva, podría decirse que el auténtico objetivo de la educación emocional es el crecimiento personal y la felicidad

¿Qué son las emociones? ¿Qué tipos de emociones hay? ¿Para qué sirven?

A estas alturas ya sabrás más o menos en qué consisten las emociones y su importancia en la educación emocional. Algunos expertos definen las emociones como productos de la selección natural que funcionan como sistemas de procesamiento de información rápidos, diseñados para ayudarnos a lidiar con el entorno y los acontecimientos de nuestra vida. 

Conforme se han ido estudiando las emociones, se ha llegado a la conclusión de que en el ser humano las emociones se producen de manera secundaria a un pensamiento. Es decir, primero pienso en algo y es eso lo que me produce una emoción concreta, que, a su vez, me lleva a actuar de una manera determinada (no actuar también es una acción en sí). Y, por último, llegaría el resultado de nuestra acción.

Todo este proceso es uno de los campos de estudio centrales en el ámbito de la educación emocional. 

Tipos de emociones. Emociones Básicas

Gracias al investigador Paul Ekman, la teoría de las emociones básicas es una de las más aceptadas actualmente. No existe un consenso absoluto respecto a cuáles son las emociones básicas concretas, pero se suele aceptar como tales las siguientes: la alegría, tristeza, asco, miedo, ira y sorpresa. 

Si deseas profundizar más en este tema, te recomendamos este artículo de Paul Ekman en el que explica los fundamentos. 

¿Para qué sirven las emociones?

Según Pallarés 2010, cada emoción tiene una finalidad diferente. En general, las emociones surgen para valorar el estado que las produce e intentan nuestra adaptación y superación del mismo. De esta manera, el miedo nos avisa de un posible peligro, el asco nos previene de algo que puede molestarnos o enfermarnos, la alegría nos surge ante algo que nos gusta…, etc. 

educacion-emocional

¿Qué son las competencias emocionales?

Las competencias emocionales son un concepto amplio que abarca diversas habilidades y provoca una variedad de consecuencias. En la comunidad científica que estudia la educación emocional se han elaborado diferentes propuestas para intentar describir este concepto. 

Salovey y Sluyter identificaron en 1997 cinco dimensiones básicas en las competencias emocionales:

cooperaciónasertividadresponsabilidadempatíaautocontrol

Estas dimensiones se solapan con el concepto de inteligencia emocional, tal como lo definió Daniel Goleman en 1995, dividido en cinco dominios (que englobaban también veinticinco competencias):

autoconciencia emocionalmanejo de las emocionesautomotivaciónempatía habilidades sociales

Actualmente estas son las clasificaciones más aceptadas por la comunidad científica y las que se tienen en cuenta a la hora de elaborar un programa de educación emocional. 

¿Cuáles son las competencias emocionales?

Existen diversas clasificaciones. Una de las más interesantes y, tal vez por ello, más utilizada en el ámbito de la educación emocional es la propuesta de los estándares del aprendizaje social y emocional o «Illinois Social Emotional Learning Standards». Fueron elaborados en 2004 por el ISBE (Illinois State Board of Education), que es como el Departamento de Educación del Estado de Illinois.

Estos estándares del aprendizaje social y emocional dan cuerpo al plan de desarrollo emocional que se aplica en los centros educativos de su competencia ISBE (2006). En resumen, se concretan en:

  1. Desarrollar habilidades de auto-conciencia y auto-gestión para lograr el éxito en la escuela y en la vida.
  2. Utilizar la conciencia social y las habilidades interpersonales para establecer y mantener relaciones positivas. 
  3. Demostrar habilidades de toma de decisiones y comportamientos responsables en contextos personales, escolares y comunitarios.

 

De todo lo anterior se puede extraer esta definición de las competencias emocionales:

«conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes necesarias para comprender, expresar y regular de forma apropiada los fenómenos emocionales».

Según uno de los grupos de investigación más famosos sobre educación emocional, el GROP, las competencias emocionales pueden agruparse en cinco bloques

conciencia emocionalregulación emocionalautonomía personalinteligencia interpersonalhabilidades de vida y bienestar

Los investigadores los representan gráficamente mediante un pentágono:

competencias-emocionales-educacion-emocional

 

Si quieres profundizar un poco más en las competencias emocionales, sus orígenes y su relación con la educación emocional, te recomendamos este artículo

 

Diferencia entre educación emocional e inteligencia emocional

Como ya hemos visto, la inteligencia emocional es esa capacidad que nos permite identificar y comprender mejor las emociones propias y ajenas. Además, nos ayuda a regular las propias emociones en función de nuestros objetivos y deseos, a tener una buena autoestima y a desarrollarnos de forma plena en el ámbito social y en nuestra vida personal

Lógicamente, la educación emocional es todo un proceso pedagógico. Así, en él se describe un programa académico que debe proporcionar las herramientas necesarias para que los alumnos desarrollen esta capacidad. Y todo ello mediante la puesta en práctica de las competencias emocionales ya descritas

Por ello, se ha estudiado la efectividad de una serie de dinámicas o estrategias que son muy efectivas a la hora de poner en práctica y desarrollar las competencias emocionales en el ámbito escolar, social y familiar. Se trata, en definitiva, de que la educación emocional forme parte de todos los ámbitos de la vida del alumno y que sea capaz de mejorar durante toda su vida. 

 

Estrategias prácticas de educación emocional

Normalmente, llega un momento en el que estamos concienciados de la necesidad de poner en práctica un programa de educación emocional desde la etapa infantil. Sin embargo, no solemos estar seguros de cómo hacerlo. La comunidad científica ha publicado diversos estudios en los que apoyan la puesta en práctica de las siguientes dinámicas o estrategias prácticas de educación emocional. Dependiendo de la edad de los alumnos, algunas de ellas serían:

  • dinámica de grupos y proyectos;
  • reflexión;
  • juegos;
  • ejercicios de relajación;
  • actividades manuales con fotografías;
  • mímica;
  • representación teatral y/o marionetas;
  • cuentos;
  • música;
  • comentario de obras de arte;
  • dibujo y representaciones abstractas; y
  • herramientas emocionales.

 

A este respecto, el Programa de Educación Emocional de VOCA Editorial contempla la mayoría de las dinámicas enumeradas anteriormente. Quizá uno de los aspectos más interesantes sería la enseñanza y puesta en práctica de las herramientas emocionales. Los niños aprenden estas técnicas en el aula y luego las llevan a la práctica en su vida diaria.

Entre algunas de las herramientas que aprenden se encuentran las que ayudan a la identificación y expresión de emociones propias y ajenas; a la diferenciación de niveles de intensidad según la emoción; al crecimiento en conciencia emocional; a la regulación de emociones propias; al desarrollo de la autoestima, la responsabilidad y la resiliencia; a aprender a valorar la amistad, la gratitud, el perdón y el arrepentimiento; y a la búsqueda de sentido y de una vida plena.

Si deseas profundizar más en las estrategias de educación emocional más efectivas desde la etapa infantil, te recomendamos este libro

 

Educación emocional en la escuela

A la hora de educar la inteligencia emocional en los colegios, estos son los beneficios más conocidos que se podrían obtener:

  • respeto;
  • igualdad;
  • mejora de la convivencia;
  • responsabilidad; y
  • tolerancia.

 

Por si fuera poco, existen artículos científicos que demuestran que la educación emocional en la escuela y la familia mejora la salud. También previene conductas de riesgo, como el consumo de sustancias perjudiciales; mejora el rendimiento académico, la calidad de las relaciones humanas y el bienestar, y el ajuste psicológico. 

Si deseas profundizar más en los beneficios de una buena educación emocional en la escuela, te recomendamos que leas este artículo

 

Consejos para educar las emociones en casa

Como ya sabrás, la importancia de educar las emociones en casa es un hecho defendido por diversos investigadores. Basta con echar un vistazo a algunas publicaciones como Educación Emocional: propuestas para educadores y familias de Rafael Bisquerra o a La Educación Emocional en contextos familiares y educativos, de Capella. 

Pero si lo que buscas es una serie de consejos básicos prácticos para trabajar la educación emocional en tu casa en familia, y desde ya, puedes descargarte aquí nuestra Guía breve de educación emocional. 

 

Literatura emocional, referencias y libros para educar las emociones

A continuación, te proponemos una selección con algunos de los libros más prestigiosos en el ámbito de la educación emocional. Algunos se consideran importantes por el trabajo y la fundamentación de sus afirmaciones. En cambio, otros los sugerimos por la gran repercusión que han tenido en el ámbito académico, cultural y social en el mundo de la educación emocional. 

 

Salovey, P., & Mayer, J. D. (1990)

Emotional intelligence. Imagination, cognition and personality, 9(3), 185-211. Ya hemos comentado la importancia de esta publicación. Aun así, debes saber que después de este artículo han realizado interesantes actualizaciones al respecto. 

Goleman, D. (1995)

Emotional intelligence (Inteligencia emocional). Editorial Kairós.

Bisquerra Alzina, R. (2011)

Educación emocional Propuesta para Educadores y Familias. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Pascual Ferris, V., & Cuadrado Bonilla, M. (2005)

Educación emocional: programa de actividades para Educación Secundaria Obligatoria. CissPraxis.

Alzina, R. B., & Fernández, M. Á. (2000)

Educación emocional y bienestar. Praxis.

Wilson, K. G., & Soriano, M. C. L. (2014)

Terapia de aceptación y compromiso (ACT). Ediciones Pirámide. Este libro junto su complemento de casos prácticos nos dan una perspectiva nueva a la hora de abordar ciertos problemas relacionados con el déficit de inteligencia emocional. Un tipo de terapia orientada hacia los valores que puede darnos muchas ideas a la hora de comprometernos con nuevas conductas. 

Iriarte, C., & Alonso-Gancedo, N. (2008)

Competencia emocional: intervención psicopedagógica para su desarrollo a través de programas [Pamplona]: Eunate.

Vernon, A. (2006)

Thinking, feeling, behaving. Champaign, Ill.: Research Press. Aunque está en inglés, este es un libro perfecto si lo que buscas son actividades de educación emocional prácticas. En realidad, este libro en concreto es para la etapa primaria. Sin embargo, existe otro libro de la misma editorial con actividades de educación emocional para adolescentes. 

Bisquerra, R., Pérez-González, J. C., & García Navarro, E. (2015)

Inteligencia emocional en educación. Madrid: SíntesisEste libro revisa las implicaciones de la investigación sobre inteligencia emocional para la mejora de la calidad de la educación integral, en general, y de la educación emocional, en particular.

Navas, J. M. M., & Berrocal, P. F. (2009)

Manual de inteligencia emocional. Ediciones Pirámide. 

Finalmente, este último libro de educación emocional que te proponemos es un buen manual si quieres profundizar en lo que hemos comentado sobre la inteligencia emocional sin necesidad de volverte loco leyendo cientos de artículos. 

 

Por otra parte, también puedes suscribirte a nuestro blog. Cada semana sacamos actualizaciones en el tema de la educación emocional en los ámbitos social, familiar y personal. 

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