A veces, la comprensión lectora se puede convertir en leer para recopilar información y poder responder las preguntas de después. Sin embargo, podemos unir pensamiento crítico y lectoescritura para enseñar a pensar mientras se lee.
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Todo sobre comprensión lectora
¿Qué se considera pensamiento crítico?
En primer lugar, pensamiento crítico no significa «criticar por criticar», ni siquiera saber criticar una lectura. Más bien, hablamos de
analizar información, cuestionar lo que lees, detectar manipulaciones y formar opiniones con argumentos.
Y sí, por eso mismo, se puede trabajar desde Primaria, ya que consiste en leer pensando, no simplemente para terminar un libro o poder responder las preguntas posteriores. Por ejemplo:
- Cuando un alumno lee «Los dinosaurios se extinguieron por un meteorito» y pregunta «¿Cómo lo sabemos?», está pensando críticamente.
- O cuando escribe «No estoy de acuerdo porque…», está desarrollando criterio propio.
Estrategias de pensamiento y lectoescritura
Por ello, la lectoescritura es el vehículo perfecto para fomentar el pensamiento crítico: leer y escribir no son procesos pasivos, son actos de interpretación y análisis. En concreto, puedes poner en marcha estas actividades:
1. Preguntas de tres niveles
En primer lugar, busca niveles de interpretación y lectura. Así, cuando trabajes un texto, además de preguntas literales, plantea algunas más complejas:
- Nivel 1 – Literal: ¿Qué dice el texto? (está escrito ahí).
- 2 – Inferencial: ¿Qué quiere decir el texto? (hay que deducirlo).
- Nivel 3 – Crítico: ¿Estás de acuerdo? ¿Por qué? (hay que pensar con cabeza propia).
Si imaginamos este cuento donde el zorro engaña al cuervo, estas serían tres preguntas de los tres niveles:
- Nivel 1: ¿Qué le quitó el zorro al cuervo?
- 2: ¿Por qué el cuervo cayó en el engaño?
- Nivel 3: ¿Crees que el zorro hizo bien? ¿Qué harías tú en lugar del cuervo?
Y es que las preguntas del nivel 3 son las que generan, en profundidad, el pensamiento crítico, puesto que no tienen una única respuesta correcta, pero sí necesitan argumentos.
2. Lectura de textos contradictorios
Por otra parte, puedes pedirles que lean dos textos sobre el mismo tema con posturas diferentes. Ejemplo: videojuegos buenos VS malos. Después, esto te permitirá hacer preguntas del tipo:
| ¿En qué se contradicen? | ¿Cuál convence más? | ¿Por qué? | ¿Pueden ambos tener razón? |
De este modo, además, aprenderán que no todo lo que leen es verdad o debe creerse, sino que hay cuestiones opinables sobre las que ellos también pueden crear su propio punto de vista razonado.
3. Detective de intenciones
En este caso, proponemos que trabajes con anuncios, noticias o cuentos, sobre los que les preguntes por su autoría e intención: ¿Quién lo escribió? ¿Para qué? ¿Qué quiere que pienses? ¿Crees que te está manipulando en algo?
Y es que algunos anuncios o eslóganes dan pie a trabajar este pensamiento crítico y lectoescritura de manera directa. Imagina unos cereales: «Los mejores del mundo, llenos de energía».
- ¿Quién dice que son los mejores?
- ¿Qué es «energía»?
- ¿Por qué hay un deportista?
4. Escribir para defender y atacar
Por otra parte, con un tema controvertido adaptado a su edad también lograrás que muestren sus puntos de vista y busquen argumentos en la lectura (¿Deberían prohibirse los deberes? ¿Los zoos son buenos o malos? ¿Es justo que haya uniforme?…).
- Primero: escribe tres razones A FAVOR.
- Luego: escribe tres razones EN CONTRA.
- Finalmente: escribe tu opinión con argumentos.
Así, aprenderán a argumentar más allá del «me gusta/no me gusta» y podrán buscar lecturas que apoyen sus puntos de vista.
5. Cambio de perspectiva narrativa
Por último, el cambio de perspectiva en historias (cuentos, novelas, fábulas, teatro…) puede dar lugar a creatividad. Para ello, después de leer un texto de estas tipologías, tendrán que escribir su historia desde otro punto de vista. Por ejemplo:
- Caperucita Roja contada por el lobo.
- Los tres cerditos contada por el constructor.
- El patito feo contado por los patos que lo rechazaron.
En definitiva, potenciarás su desarrollo de la empatía, porque deben entender que cada personaje tiene sus razones, y practicarán que una misma historia puede contarse de formas diferentes. Todo eso es pensamiento crítico aplicado a la escritura.
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Cuatro actividades listas para ponerlo en práctica
Y si aún necesitas más ideas concretas, terminamos con esta propuesta de cuatro actividades de pensamiento crítico y lectoescritura.
El jurado literario (8-12 años):
- Leen un cuento donde el protagonista toma una decisión cuestionable.
- Y se divide la clase en fiscal, defensa y jurado.
- Cada grupo argumenta con evidencias del texto.
- Finalmente, el jurado vota según argumentos.
Noticias falsas (10-12 años). Plantéate tres titulares: dos reales y uno falso. Deben detectar cuál es falso y explicar por qué. Así, aprenderán a cuestionar lo que leen y a ser críticos siempre.
Reseña con criterio (6-12 años). En lugar de las preguntas habituales de comprensión o de «¿Qué te gustó sobre la historia?», tendrán que hacer una pequeña reseña con más información, opinión y argumentos, sobre todo:
- Qué cuenta el libro.
- Qué gustó, qué no.
- Qué es creíble y qué no tanto.
- A quién recomendarías y por qué.
Diario de pensamiento. Por último, una vez por semana, les propones escribir sobre algo que pasó, leyeron o vieron. Pero no el «qué hice», de forma descriptiva, sino «qué pienso sobre ello» o «qué implicaciones ha tenido».
Y, en este caso, tu labor es comentar y mejorar aspectos gramaticales o de estructura argumental, y no tanto calificar sus trabajos.
En fin, ¿te animarás a trabajar pensamiento crítico y lectoescritura? Seguro que algunas de estas estrategias funcionarán con tus alumnos, para leer con sentido.
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