Trabajar en julio podría ser bueno para la salud

En la sociedad actual, las exigencias del trabajo son cada vez mayores y esto acaba pasando factura a nuestro bienestar. Por ello, recuperarse del estrés es de vital importancia para nuestra salud física y emocional. En concreto, con recuperarse del estrés nos referimos a realizar “actividades que reducen la fatiga y ayudan a que la persona recobre energía tanto a nivel psicológico como fisiológico”.

Si todavía estás trabajando y estás tan cansado que te parece que las vacaciones no llegarán nunca, este artículo te gustará. En este post te contamos cómo la educación emocional ayuda a las personas a recuperarse del estrés y a sentirse como si estuvieran de vacaciones sin estarlo todavía.

Vacaciones fugaces

Las vacaciones nos gustan a todos, no vamos a negarlo. Pero lo que seguramente no sabías es que los beneficios de las vacaciones sobre la salud desaparecen rápidamente. La buena noticia es que la educación emocional puede ayudarte a que estos frutos perduren en el tiempo.

La educación emocional no debería confinarse a la escuela o a la familia, sino que tendría que ir más allá. Debería llegar hasta tu puesto de trabajo.

En la sociedad actual, las exigencias del trabajo son cada vez mayores y esto acaba pasando factura a nuestro bienestar. Por ello, recuperarse del estrés es de vital importancia para nuestra salud física y emocional. En concreto, con recuperarse del estrés nos referimos a realizar

«actividades que reducen la fatiga y ayudan a que la persona recobre energía tanto a nivel psicológico como fisiológico».

 

En definitiva, son las actividades con las que tenemos sensación de estar recuperando la energía perdida. Los expertos afirman que hay dos formas de recuperarse del estrés:

  1. Interna: ocurre en el mismo trabajo y se da a través de breves descansos dentro de la jornada laboral.
  2. Externa: ocurre fuera, al final del día, el fin de semana y durante los periodos vacacionales.

Aunque puede parecernos que las vacaciones ayudan a recuperarse del estrés, las investigaciones aseguran que el descanso diario que se da al final del día o durante el fin de semana puede ser más importante para nuestro bienestar que el propio descanso vacacional. Por eso, existen diversos modelos para recuperarse del estrés.

Modelos para recuperarse del estrés

  • Esfuerzo-recuperación: este modelo afirma que los efectos negativos del estrés sobre nuestra salud no son peligrosos si dedicamos el tiempo suficiente a recuperarnos antes de que comience la siguiente jornada laboral. Si esto no sucediera, sería peligroso y podríamos sufrir problemas de salud crónicos.
  • Conservación de recursos: explica que las personas que utilizan este modelo tienden a buscar o a conservar recursos que consideran valiosos en sí mismos. Para algunas personas puede ser autoestima o reconocimiento, para otras, dinero y para otras, incluso energía o vitalidad. El modelo explica que el estrés nos causa estragos cuando no obtenemos los recursos que deseábamos o perdemos los que ya teníamos.
  • Carga alostática: este modelo se apoya en la teoría bien estudiada de que el organismo tiene un sistema llamado alostático que se opone a los cambios fisiológicos bruscos, por ejemplo, de temperatura y presión. El modelo de la carga alostática explica que un signo de que el estrés nos está causando un daño es cuando este sistema falla por sobrecarga y deja de cumplir su función. Un ejemplo sería cuando la presión sanguínea se mantiene elevada a pesar de que haya desaparecido el estímulo estresante.

¿Qué puedo hacer para recuperarme?

  1. Duerme. Entre 7 y 8 horas los adultos y unas 10 los niños.
    • Este estudio explica que el sueño ayuda a que nuestro córtex cerebral se recupere y al día siguiente estemos más alerta. Además, en teoría, al dormir mejor tomaríamos mejores decisiones al día siguiente. Por otra parte, si puedes, te recomendamos que eches mano de la famosa siesta de 20 minutos.
    • Este otro estudio afirma que las siestas de 20 minutos ayudan a mantener la concentración durante el día. En esta línea, se ha demostrado que las personas que trabajan muchas horas y, por tanto, duermen menos, tienen peor calidad de sueño, por lo que se recuperan peor.
  2. Relájate. Por ejemplo: da un paseo, haz ejercicios de relajación y respiración o contempla. Lo importante es que sean actividades que requieran poco esfuerzo y con las que no utilices los recursos que habitualmente empleas en tu trabajo. Estas prácticas aumentan la calidad del sueño y ayudan a recuperarse del estrés.
  3. Queda con amigos. Esta actividad, por un lado, ayuda a recuperarse del estrés fundamentalmente por el apoyo social que proporciona compartir momentos de tranquilidad con buenos amigos. Por otro lado, es muy importante quedar para hablar de cosas diferentes al trabajo. Si no, quedar con amigos podría conseguir el efecto contrario sobre nuestro estrés.
  4. Haz ejercicio. Puede parecer un tópico, pero numerosos estudios han demostrado que realizar ejercicio físico ayuda a recuperarse del estrés de dos formas.
    • Primero, gracias a las endorfinas que se liberan al finalizar el ejercicio.
    • Segundo, por el «respiro psicológico» que supone el ejercicio. Mientras nos ejercitamos, dejamos de pensar en nuestras preocupaciones y esto contribuye a recuperarse del estrés, y aumenta nuestra calidad de sueño y nuestro bienestar. 
    • Además, se ha visto que las personas que se ejercitan con frecuencia tienen mejor humor y más energía al final del día. 
  5. Búscate un buen hobby. Unos investigadores encontraron que las personas que realizaban actividades creativas poseían mejor calidad de sueño y les ayudaba a recuperarse del estrés de la jornada laboral. Además, estas personas mostraban menores niveles de fatiga crónica.
  6. Prohibido pensar en trabajo. Una vez salgas del trabajo, haz borrón y cuenta nueva. A esta técnica se le llama «distanciamiento psicológico». Para ello, no es suficiente estar físicamente fuera del trabajo, sino que es imprescindible estar también psicológicamente lejos.

Cosas que dificultan recuperarse del estrés

  • Picos de mucho trabajo.
  • Problemas en el terreno personal, familiar y social.
  • Factores estresantes del día a día, como una avería del coche o tareas domésticas acumuladas. Concretamente, un estudio de 2005 demostró que dedicar tiempo a este tipo de actividades durante el fin de semana disminuye nuestra iniciativa y rendimiento laboral, el bienestar y nuestro interés por aprender cosas nuevas.

¿Cómo trabaja el Programa de Educación Emocional Be Happy la recuperación del estrés?

El programa Be Happy ayuda a los niños a recuperarse del estrés a través de dos herramientas concretas.1.Mi caja de las preocupaciones: se trata de una herramienta emocional de distanciamiento que ayuda a los niños a evitar la rumiación de pensamientos negativos. Así aprenden a centrar la atención en lo que están haciendo en el momento presente y a intentar solucionar los problemas a su debido tiempo. Es una forma práctica y divertida de dejar de pensar de manera irracional y constante en nuestros problemas.2. Efecto dominó: es una herramienta emocional de acción. Normalmente, determinadas situaciones que vivimos desencadenan emociones y pensamientos concretos. Con esta herramienta, los niños aprenden a crear nuevas vías de pensamiento, de manera que un suspenso, por ejemplo, no necesariamente debe hacernos pensar que no valemos para eso, y no tendríamos por qué sentirnos tristes.Es más, el programa Be Happy no solo enseña a los niños formas de evitar el estrés, sino que también les enseña a disfrutar de la vida y de las realidades que más valoran. Pero esto te lo contaremos en otro artículo.Como ves, la educación emocional ayuda a recuperarse del estrés cada día y a aumentar, así, tu bienestar personal y el de las personas con las que convives. Si te ha gustado este post, no olvides suscribirte a nuestro blog. Puedes dejar tu e-mail en la casilla de arriba a la derecha. La semana que viene publicaremos otro artículo muy interesante. ¡No olvides dejarnos tus comentarios abajo!

Bibliografía

Demerouti, E., & Sanz-Vergel, A. I. (2012). Recuperación diaria y bienestar: Una visión general. Psicothema24, 73-78.
Fritz, C., & Sonnentag, S. (2005). Recovery, health, and job performance: effects of weekend experiences. Journal of occupational health psychology10(3), 187.Hayashi, M., Watanabe, M., & Hori, T. (1999). The effects of a 20 min nap in the mid-afternoon on mood, performance and EEG activity. Clinical Neurophysiology110(2), 272-279.
Horne, J.A. (2001). State of the art: Sleep. The Psychologist, 14, 302-306.
Van Hooff, M.L.M., Geurts, S.A.E., Kompier, M.A.J. et al. Int Arch Occup Environ Health (2007) 80: 599.

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